Detección de fugas de gas

    Procedimiento para localizar escapes de gas en una instalación mediante instrumentos y métodos seguros, sin usar fuego ni fuentes de ignición.

    Ante olor a gas la prioridad es la seguridad: no encender ni apagar nada, ventilar abriendo puertas y ventanas, cerrar la llave de paso y salir si el olor es fuerte. La detección de la fuga en sí es tarea de un gasista matriculado, que usa métodos seguros (solución detectora, instrumentos) para ubicar el punto exacto.

    Las fugas pueden estar en una conexión floja, una manguera vencida, una junta o la propia cañería. Nunca se buscan con llama. Una vez localizada, se repara y se comprueba con una prueba de hermeticidad que la instalación quedó estanca. El monóxido de carbono, además, no huele: por eso las revisiones periódicas y las ventilaciones importan tanto como el 'olor a gas'.

    Ilustración editorial de gasistas.
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