Lijado de superficie

    Preparación que alisa y da adherencia a una superficie antes de pintar, quitando restos de pintura vieja, marcas del enduido o brillo del acabado anterior.

    El lijado es el paso que decide gran parte del resultado. Empareja el enduido, elimina rebabas y pintura suelta, y 'abre' las superficies brillantes para que la nueva pintura agarre. Sin lijado, el acabado tiende a marcarse, descascararse o quedar despareja con la luz rasante.

    Se usa distinta granulometría según el material y el momento (grueso para desbastar, fino para terminar). Es un trabajo polvoriento que conviene hacer con protección y buena limpieza posterior. Junto con el enduido y el fijador, forma parte de la preparación que un pintor incluye antes de aplicar la pintura de terminación.

    Ilustración editorial de pintores.
    Pintores

    Cuándo lo necesitás

    Términos relacionados