Baño de departamento en reforma con revestimientos nuevos a medio colocar y herramientas apoyadas
    Guía definitiva · CABA 2026

    Reforma de baño en CABA paso a paso 2026: la guía definitiva

    Reformar el baño es una de las obras más rentables que podés hacer en un departamento: mejora tu día a día, suma valor de reventa y, si la planificás bien, no tiene por qué convertirse en una pesadilla de dos meses con la casa patas para arriba. El problema es que un baño concentra en pocos metros cuadrados tres instalaciones críticas —agua, gas y electricidad—, trabajos húmedos que tienen tiempos de secado inflexibles y un consorcio que hay que avisar. En esta guía definitiva vas a encontrar el orden real de las etapas, cuánto sale cada fase en 2026, qué exige sí o sí un matriculado, los errores que más plata cuestan y un checklist para imprimir antes de arrancar.

    Retrato de Mariano Miani, cofundador y CEO de Muovi

    Por · 4 de julio de 2026

    Por qué reformar un baño parece simple y casi nunca lo es

    Un baño tiene pocos metros cuadrados, pero es el ambiente más denso de toda la casa. En ese espacio conviven la instalación de agua, el desagüe cloacal, muchas veces un calefón a gas, circuitos eléctricos, ventilación y las terminaciones más exigentes en materia de humedad. Reformarlo no es “cambiar los azulejos”: es intervenir tres instalaciones críticas, respetar tiempos de secado que no se pueden apurar y coordinar varios gremios en un orden que, si se altera, obliga a rehacer trabajo. Por eso una reforma que parecía de una semana termina en un mes, y un presupuesto que parecía cerrado se dispara.

    La buena noticia es que todo esto es previsible. Cuando entendés las etapas, los tiempos y qué exige un profesional matriculado, la reforma deja de ser una caja negra. Esta guía recorre el proceso completo para un baño en la Ciudad de Buenos Aires en 2026: desde definir el alcance y avisar al consorcio, hasta la impermeabilización, la colocación de revestimientos y las terminaciones. Más abajo vas a encontrar una tabla de costos por fase, los errores que más plata cuestan, preguntas frecuentes y un checklist para imprimir antes de arrancar.

    Resumen ejecutivo: cuándo, quién, cuánto y cuánto tarda

    Antes de entrar en el detalle, el panorama en cuatro respuestas. Es el mapa que conviene tener en la cabeza para no perderse en los pasos.

    • Cuándo conviene: cuando el baño tiene humedad recurrente, cañerías viejas que bajan la presión, un calefón vencido, un tablero o instalación eléctrica que no da abasto, o simplemente cuando la estética quedó vieja y querés sumar valor de reventa.
    • Quién interviene: un plomero para el agua, la cloaca y los sanitarios; un gasista matriculado para cualquier cosa que toque el calefón o el gas; un electricista para circuitos y tomas nuevos; y, según el caso, albañil, colocador de revestimientos y pintor. En reformas chicas, un mismo equipo cubre varias tareas.
    • Cuánto sale: varía muchísimo según el alcance. Lo importante no es un número mágico, sino entender qué fase pesa más en el presupuesto (ver la tabla de costos típicos) y pedir cotizaciones sobre el mismo alcance.
    • Cuánto tarda: entre unos días (renovación estética) y tres o cuatro semanas (reforma integral), porque los secados de carpetas y revestimientos marcan el ritmo, no las ganas.

    Paso 1: definí el alcance antes de pedir un solo presupuesto

    El error más común de toda reforma es empezar a pedir precios sin haber definido qué se hace. Sin un alcance claro, cada profesional cotiza cosas distintas y comparar se vuelve imposible. Antes de llamar a nadie, escribí en una hoja qué querés lograr y clasificá tu reforma en uno de tres niveles.

    Los tres niveles de reforma

    • Renovación estética: cambiás sanitarios, grifería, espejo, accesorios y pintás. No tocás cañerías ni revestimientos. Es la más rápida y barata, ideal si la instalación está sana y solo molesta lo visual.
    • Reforma media: sumás revestimientos nuevos de piso y pared, mueble bajo mesada y recambio de grifería embutida. Se conserva la distribución de los artefactos. Es el punto dulce entre resultado y costo.
    • Reforma integral: se rehacen cañerías de agua y cloaca, se cambia el calefón, se actualiza el circuito eléctrico y, a veces, se mueven artefactos de lugar. Es la más cara y la más larga, pero la que deja el baño “a nuevo” por dentro y por fuera.

    Un ejemplo concreto para ver la diferencia. Si tu baño tiene buena presión, el calefón anda y el tablero está en condiciones, pero los azulejos son de los años ochenta y el inodoro perdió el brillo, tu reforma es estética o media: no tiene sentido romper cañerías sanas. En cambio, si abrís la canilla y sale un hilo de agua, si sentís olor a humedad detrás del inodoro o si el calefón tiene décadas, ahí sí conviene la integral, porque tapar esos problemas con revestimientos nuevos es enterrar plata.

    Paso 2: avisá al consorcio y evitá el conflicto de edificio

    En un departamento no estás solo: hay un edificio, vecinos y un reglamento. Para trabajos que quedan dentro de tu unidad y no afectan cañerías comunes, estructura ni fachada, en general no necesitás autorización, pero siempre conviene avisar a la administración por los horarios de ruido, el uso del ascensor y la bajada de escombros. Si la reforma toca una columna de agua o de desagüe común, o si querés mover el baño de lugar, ahí sí puede requerir el consentimiento del consorcio conforme al reglamento de copropiedad y al Código Civil y Comercial.

    No es un trámite burocrático menor: una filtración a un vecino durante la obra, o una discusión por ruido a deshora, puede frenarte la reforma y generar un conflicto que cuesta más que la obra misma. Avisar por escrito, acordar días y horarios, y proteger los espacios comunes al bajar material es la forma más barata de que el edificio esté de tu lado. Si tenés dudas sobre qué se puede tocar, consultá a la administración antes de romper nada.

    Canilla y cañería de baño a la vista durante el recambio de instalaciones

    Paso 3: las etapas de la obra en el orden que no se puede alterar

    Este es el corazón de la reforma. El orden de las etapas no es un capricho: cada una prepara a la siguiente, y saltearse un paso o adelantarlo es la causa número uno de trabajo que hay que rehacer. Este es el orden correcto.

    1. Demolición y retiro

    Se sacan sanitarios, revestimientos viejos y el mueble, y se retira todo el escombro. Es una etapa sucia y ruidosa; conviene proteger el resto de la casa con nylon y coordinar la bajada de material con el edificio. Al demoler aparecen sorpresas —cañerías en peor estado del esperado, humedades ocultas—, así que dejá un margen en el presupuesto para lo que se descubra.

    2. Instalaciones nuevas: agua, cloaca, gas y electricidad

    Con las paredes y el piso abiertos, se hacen las instalaciones embutidas. El plomero renueva las cañerías de agua fría y caliente y la bajada cloacal; acá se decide la presión y el desagüe que vas a tener por los próximos años. Si hay que mover o cambiar el calefón, ese trabajo lo debe hacer un gasista matriculado ante el ENARGAS; no es opcional. Y si sumás circuitos o tomas nuevos —para un toallero eléctrico, una terma o más iluminación—, la instalación debe cumplir la reglamentación eléctrica y, si se habilita o reforma, la certifica un electricista matriculado. Para entender la matrícula del gas y cómo verificarla, te sirve nuestra guía de cómo verificar la instalación de gas.

    Antes de tapar nada, se hace la prueba hidráulica: se dejan las cañerías con agua y presión durante horas para confirmar que no pierden. Es el paso que más gente se saltea para ganar un día y el que más caro sale omitir, porque una pérdida embutida detrás de un revestimiento nuevo obliga a romper todo de vuelta.

    Instalación eléctrica y cañerías embutidas en la pared de un baño en obra
    Instalaciones embutidas

    Lo que queda dentro de la pared es lo que más importa

    3. Impermeabilización de la zona húmeda

    Antes de los revestimientos, se impermeabiliza el piso completo y las paredes de la ducha con una membrana o pintura impermeabilizante que sube varios centímetros. Es una capa que nadie ve pero que separa un baño sano de una filtración crónica al vecino de abajo. Nunca la saltees para “ahorrar”: es de lo más barato de la obra y de lo más caro de reparar después.

    4. Carpetas, contrapisos y secado

    Se nivelan los pisos con carpeta y contrapiso y se los deja curar. Este es el tiempo muerto que la mayoría subestima: no importa cuánto apures al equipo, el material necesita secar para no fisurar los revestimientos que van encima. Planificá el cronograma alrededor de estos secados, no en contra de ellos.

    5. Revestimientos de piso y pared

    Con todo seco, se colocan los cerámicos o el porcelanato con pegamento específico y se toman las juntas con pastina. La prolijidad de esta etapa es la que más se ve en el resultado final: juntas parejas, cortes limpios en rincones y buenos remates alrededor de la grifería. Un buen colocador vale cada peso.

    6. Sanitarios, grifería y mueble

    Se instalan inodoro, bidet, bacha o vanitory, la grifería y el mueble. Acá se conecta todo a las instalaciones que se hicieron en la etapa 2 y se prueba que funcione: descargas, presión y agua caliente. Es también el momento de confirmar que el calefón entrega la temperatura esperada.

    7. Terminaciones, iluminación y limpieza

    Espejo, accesorios, iluminación, pintura del cielorraso y una limpieza de obra a fondo. Es la etapa que transforma “un baño funcionando” en “un baño terminado”. Reservá un día para revisar detalles: un silicona mal aplicado o una junta abierta se arregla ahora, no después de mudar los accesorios.

    Costos típicos: cómo se reparte el presupuesto

    En vez de darte un número que quedaría viejo en un mes por la inflación, es más útil entender cómo se reparte la plata entre las fases. Con esa proporción en la cabeza, podés leer cualquier presupuesto y detectar si algo está subvaluado (una señal de que dejaron una fase afuera). La tabla muestra el peso relativo de cada fase en una reforma de baño típica.

    Costos típicos de una reforma de baño por fase
    Fase de la obraQué incluyePeso en el presupuesto
    Demolición y retiroSacar sanitarios, revestimientos y mueble viejos; retirar escombros del edificio.Bajo, pero sube si hay que bajar mucho material por escalera.
    Instalaciones (agua, cloaca, gas, electricidad)Cañerías nuevas embutidas, bajada cloacal, punto de gas del calefón y circuitos o tomas nuevos.Alto: es la mano de obra especializada y la que más define la calidad final.
    Impermeabilización y albañileríaMembrana o pintura impermeabilizante en la zona húmeda, carpetas, contrapisos y revoques.Medio: barato de hacer, carísimo de omitir.
    RevestimientosCerámicos o porcelanato de piso y pared, pegamento y pastina.Medio-alto según la calidad de los materiales que elijas.
    Artefactos y griferíaInodoro, bidet, bacha o vanitory, ducha, grifería y accesorios.Medio: acá se nota mucho la diferencia entre gama estándar y premium.
    TerminacionesMueble, espejo, iluminación, pintura del cielorraso y limpieza final.Bajo-medio: es la frutilla, pero define la percepción del baño terminado.

    Dos consejos para leer un presupuesto con esta tabla. Primero: la fase de instalaciones y la de impermeabilización son las que no conviene recortar, porque son las que evitan los problemas caros. Segundo: si un presupuesto es notablemente más barato que los demás, casi siempre está dejando afuera el cambio de cañerías, la impermeabilización o el retiro de escombros. Para tener referencias de precios por gremio antes de pedir cotizaciones, mirá los precios de plomero, los precios de gasista y los precios de electricista.

    Pared de baño con mancha de humedad como ejemplo de una filtración a resolver

    Qué exige un matriculado (y por qué no es negociable)

    En una reforma de baño hay dos trabajos que la ley y la seguridad reservan a profesionales matriculados. El primero es el gas: mover, cambiar o instalar un calefón es trabajo de un gasista matriculado ante el ENARGAS, y en CABA la distribuidora que otorga y lista las matrículas es Metrogas. Un calefón mal instalado o una ventilación anulada es un riesgo de monóxido de carbono, que no se ve ni se huele. El segundo es la electricidad: al sumar circuitos o tomas, la instalación debe cumplir la reglamentación de la Asociación Electrotécnica Argentina, y su habilitación la certifica un electricista matriculado ante la distribuidora.

    La regla práctica: agua y albañilería no exigen matrícula, pero gas y electricidad sí, y no es un detalle que se pueda “resolver informalmente”. Pedí siempre el número de matrícula antes de que empiecen y guardá la constancia del trabajo. También conviene revisar el estado del agua y las cañerías comunes: si tu baño da a un patio o a una pared con humedad, mirá nuestra guía de verificación de instalaciones para no arrastrar un problema viejo a un baño nuevo.

    Convivir con la obra: ruido, escombros y buena vecindad

    Reformar un baño en un departamento es reformar dentro de un edificio con vecinos, y buena parte del éxito depende de la convivencia. El ruido de la demolición y de las herramientas molesta, así que acordá con el equipo horarios razonables y respetá los que fija el reglamento del edificio. La bajada de escombros es otro punto sensible: coordiná el uso del ascensor —muchos edificios piden proteger la cabina— y el retiro del material para no dejar la escalera o el palier llenos de bolsas.

    Avisar a los vecinos antes de empezar, aunque no sea obligatorio, es un gesto que evita quejas y tensiones. Una obra que respeta horarios, mantiene limpios los espacios comunes y avisa con anticipación transcurre mucho más tranquila que una que enfrenta al edificio. Y si en algún momento la reforma toca una cañería común o afecta el suministro de agua del edificio, la coordinación con la administración deja de ser cortesía y pasa a ser necesaria.

    Los errores que más plata cuestan

    Casi todos los problemas de una reforma de baño caen en la misma lista de errores evitables. Conocerlos de antemano es la mejor forma de esquivarlos.

    • Saltearse la impermeabilización o la prueba hidráulica para ganar un día. Es el ahorro más caro: una filtración al vecino puede costar más que la reforma entera.
    • Colocar revestimientos antes de que seque la carpeta. El resultado son cerámicos que fisuran o se despegan a los meses.
    • Mover artefactos sin evaluar las bajadas. Cambiar el inodoro de lugar sin respetar la pendiente cloacal obliga a rehacer el desagüe o a poner un bombeo caro.
    • Aceptar trabajos de gas o electricidad “por izquierda”. Además del riesgo, un trabajo sin matriculado te deja sin respaldo si algo falla.
    • No definir quién compra los materiales. Genera discusiones a mitad de obra y presupuestos imposibles de comparar.
    • Comparar precios sin comparar alcances. El presupuesto más barato casi siempre es el que dejó algo afuera.

    Cómo elegir los materiales sin gastar de más ni de menos

    En una reforma de baño, la calidad de los materiales define tanto el resultado estético como la durabilidad, pero no todo justifica pagar la gama más alta. Vale la pena entender dónde conviene invertir y dónde se puede ser más austero sin arrepentirse.

    Revestimientos: dónde mirar la calidad

    Para el piso, el porcelanato es más resistente y menos poroso que el cerámico común, y en un baño —zona de agua y pisadas constantes— esa diferencia se nota con los años. Fijate en la resistencia al deslizamiento: un piso de baño demasiado pulido es un riesgo, sobre todo si hay chicos o personas mayores en la casa. En las paredes podés ser más flexible, porque no sufren desgaste mecánico; ahí la elección es sobre todo estética. Un truco de durabilidad: elegí piezas de un mismo lote para que no haya diferencias de tono, y comprá un diez por ciento de más para tener repuesto ante roturas o un recambio futuro.

    Grifería y sanitarios: la inversión que se usa a diario

    La grifería es de lo que más se toca todos los días, así que una gama intermedia o buena se paga sola en años de uso sin goteos ni manijas que se aflojan. En los sanitarios, además del diseño, mirá la eficiencia: los inodoros de doble descarga ahorran agua, y una buena cerámica se limpia más fácil y no se mancha. El mueble bajo mesada conviene que sea de un material que tolere la humedad; los aglomerados comunes se hinchan con el tiempo en un ambiente húmedo. Es un ejemplo típico de dónde el ahorro inicial se paga caro después.

    Ventilación y humedad: el detalle que define la vida útil del baño

    Un baño mal ventilado condena a la reforma más linda a llenarse de moho y humedad de condensación en pocos meses. Si tu baño no tiene ventana al exterior, un extractor conectado a un conducto de ventilación es casi obligatorio, y es el momento de instalarlo durante la obra, cuando las paredes están abiertas. Si tenés ventana, aprovechá para revisar que cierre bien y no filtre. La ventilación no es un lujo estético: es lo que evita que el vapor de cada ducha se transforme en humedad en las juntas y el cielorraso.

    Ojo con un error frecuente en departamentos: anular una rejilla o un conducto de ventilación existente para ganar espacio o “porque entraba frío”. Si en el baño hay un calefón, esa ventilación puede ser parte del sistema de evacuación y anularla es un riesgo de monóxido. Cualquier cambio en las ventilaciones vinculadas al gas tiene que pasar por un gasista matriculado.

    Baños chicos: cómo aprovechar cada centímetro

    La mayoría de los baños de departamento en CABA son chicos, y ahí la planificación rinde más que el presupuesto. Algunas decisiones que agrandan la percepción del espacio sin mover paredes: reemplazar una bañadera que casi no usás por una ducha con mampara libera metros y da sensación de amplitud; un vanitory suspendido deja ver el piso y agranda visualmente; los revestimientos claros y de formato grande generan menos juntas y más continuidad; y un buen espejo, además de práctico, duplica la luz. La iluminación también cuenta: sumar puntos de luz cálida y bien distribuidos cambia por completo la sensación de un baño chico.

    Caso real

    Una pareja reformó un baño de dos metros por metro y medio en un departamento antiguo. En lugar de mover artefactos —lo que habría disparado el costo por la bajada cloacal—, conservaron la distribución, cambiaron la bañadera por una ducha con mampara, pusieron un vanitory suspendido y revestimientos claros de formato grande. El baño quedó visualmente el doble de grande sin tocar una sola cañería común.

    Un cronograma realista: qué esperar semana a semana

    Para una reforma integral de un baño chico, un cronograma realista ayuda a convivir con la obra sin desesperar. La primera parte de la semana inicial es demolición y retiro de escombros; el resto, las instalaciones nuevas de agua, gas y electricidad, con su prueba hidráulica. La segunda semana suele arrancar con la impermeabilización y las carpetas, seguida del tiempo de secado —el período en el que parece que “no pasa nada” pero es imprescindible—. Recién con todo seco se colocan los revestimientos, y en la última etapa se instalan sanitarios, grifería, mueble y terminaciones.

    Tené en cuenta que durante buena parte de la obra el baño está fuera de servicio. Si es el único de la casa, coordiná con el equipo para dejar el inodoro funcional el mayor tiempo posible o prevé una alternativa. Planificar eso de antemano evita el estrés de descubrir a mitad de semana que te quedaste sin baño por varios días.

    Cómo pedir y comparar presupuestos

    La forma de no pagar de más es simple: escribí el alcance una sola vez y pedí que todos coticen exactamente lo mismo. Detallá los metros del baño, qué se rehace y qué se conserva, quién compra los materiales, si se mueven artefactos y si hay que tocar gas o electricidad. Con ese documento, tres presupuestos se vuelven comparables de verdad y las diferencias de precio te dicen algo real, no ruido.

    Pedí siempre que el presupuesto discrimine mano de obra y materiales, que aclare qué está y qué no está incluido (impermeabilización, retiro de escombros, prueba hidráulica) y que indique un plazo estimado. Y confirmá las matrículas para los trabajos de gas y electricidad. En Muovi podés publicar la tarea una vez y recibir varios presupuestos por escrito de profesionales verificados de tu zona, comparando sobre el mismo alcance sin hacer diez llamados.

    Qué podés hacer vos y qué conviene dejar en manos de un profesional

    No todo en una reforma de baño exige contratar a alguien, pero conviene tener claras las fronteras. Tareas como pintar el cielorraso, cambiar accesorios, colocar un espejo o silicona en las juntas de terminación son perfectamente abordables por cualquiera con un poco de maña, y hacerlas vos puede ahorrar algo de plata. El límite empieza donde aparece el agua a presión, el gas o la electricidad: una conexión de agua mal hecha te inunda, un trabajo de gas mal hecho es un peligro y una instalación eléctrica improvisada en un ambiente húmedo es de las más riesgosas que hay.

    La regla práctica: la estética y las terminaciones livianas se pueden compartir con el profesional o hacerse por cuenta propia; las instalaciones, la impermeabilización y la colocación de revestimientos conviene dejarlas en manos de gente con experiencia, porque un error en esas etapas se paga rehaciendo todo. Ahorrar en la mano de obra especializada suele ser el ahorro que después sale más caro.

    Eficiencia y valor: una reforma que se paga sola

    Una reforma bien pensada no es solo un gasto estético: mejora la eficiencia y suma valor. En materia de agua, un inodoro de doble descarga, una grifería moderna y una buena presión reducen el consumo y las molestias diarias. En energía, aprovechar la obra para dejar la instalación eléctrica en condiciones —con disyuntor, buena puesta a tierra y suficientes tomas— evita problemas futuros y hace más seguro el ambiente más húmedo de la casa. Y si el calefón estaba vencido, cambiarlo por uno eficiente baja el consumo de gas.

    Del lado del valor de reventa, el baño y la cocina son los dos ambientes que más pesan en la decisión de un comprador. Un baño renovado, prolijo y sin humedad transmite que la propiedad está cuidada y suele acelerar una venta o justificar un mejor precio. Por eso conviene mirar la reforma no como un gasto perdido, sino como una inversión que mejora tu día a día ahora y te devuelve parte del dinero cuando decidas mudarte.

    Baños en edificios antiguos: lo que casi siempre aparece

    Buena parte del parque de departamentos de la Ciudad tiene décadas, y en los baños de edificios antiguos hay sorpresas recurrentes que conviene anticipar. Las cañerías de agua galvanizadas viejas se van tapando por dentro y bajan la presión: si tu reforma es integral, es el momento de cambiarlas por materiales modernos. Las bajadas cloacales antiguas a veces tienen pendientes justas, así que mover artefactos puede ser más complejo de lo esperado. Y no es raro encontrar instalaciones eléctricas sin descarga a tierra o con pocos circuitos, pensadas para un uso de otra época.

    Nada de esto es un impedimento —se reforman baños en edificios antiguos todo el tiempo—, pero saberlo de antemano evita que la obra se desborde. Cuando el plomero abra la pared y aparezca una cañería en peor estado del esperado, vas a agradecer haber dejado un margen en el presupuesto y en el cronograma para lo que se descubra. En una reforma, la flexibilidad para lo imprevisto es parte de la planificación.

    ¿Listo para reformar tu baño?

    Contá qué querés hacer y recibí presupuestos por escrito de plomeros, gasistas y electricistas verificados de tu zona. Pediles la matrícula cuando corresponda, compará sobre el mismo alcance y arrancá tu reforma con un plan claro, sin sorpresas a mitad de obra.

    Publicar tarea de reforma

    Checklist para imprimir o guardar

    Antes de empezar

    1. Definí el alcance: renovación estética, reforma media o integral, y escribilo antes de pedir presupuestos.
    2. Avisá a la administración del consorcio por ruido, horarios y bajada de escombros.
    3. Confirmá si la reforma toca cañerías comunes, estructura o fachada (ahí puede requerir consentimiento del consorcio).

    Instalaciones

    1. Renová o revisá las cañerías de agua fría y caliente y la bajada cloacal antes de tapar.
    2. Encargá cualquier trabajo del calefón o el gas a un gasista matriculado ante el ENARGAS.
    3. Pedí que los circuitos o tomas nuevos los deje un electricista matriculado según la reglamentación.
    4. Hacé la prueba hidráulica (cañerías con agua y presión) antes de cerrar las paredes.

    Zona húmeda y pisos

    1. Impermeabilizá el piso completo y las paredes de la ducha antes de los revestimientos.
    2. Dejá secar carpetas y contrapisos antes de colocar los pisos (no lo apures).
    3. Colocá los revestimientos con pegamento específico y tomá las juntas con pastina.

    Terminaciones

    1. Instalá sanitarios, grifería y mueble y probá descargas, presión y agua caliente.
    2. Confirmá que el calefón entregue la temperatura esperada.
    3. Revisá siliconas, juntas y remates antes de dar por terminada la obra.

    Presupuesto

    1. Pedí que el presupuesto discrimine mano de obra y materiales, con plazo estimado.
    2. Confirmá las matrículas para los trabajos de gas y electricidad.

    Fuentes oficiales

    Cada afirmación regulatoria de esta guía se apoya en una fuente oficial. Verificá siempre la información en la fuente original antes de tomar una decisión.

    1. El servicio de agua y cloacas en CABA y buena parte del AMBA lo presta AySA; cualquier modificación de las conexiones de agua o desagüe cloacal debe respetar su normativa técnica y sus trámites.

      Fuente: AySA — Agua y Saneamientos Argentinos

    2. Cualquier trabajo sobre la instalación de gas del baño (por ejemplo, mover o cambiar un calefón) debe ejecutarlo un gasista matriculado ante el ENARGAS; es un requisito nacional, no una recomendación.

      Fuente: ENARGAS — Ente Nacional Regulador del Gas · Marco regulatorio ENARGAS (Ley 24.076 / normas NAG)

    3. En CABA la distribuidora de gas es Metrogas; las matrículas de los gasistas las otorga y lista la distribuidora, por lo que conviene confirmar la matrícula y la categoría antes de encargar el trabajo del calefón.

      Fuente: Metrogas — Requisitos para colaboradores

    4. Al sumar circuitos o tomas en el baño (por ejemplo, para una terma eléctrica o un toallero), la instalación debe cumplir la reglamentación de la Asociación Electrotécnica Argentina (reglamentación AEA 90364) y, si se habilita o reforma, acreditar su cumplimiento con un certificado que emite un electricista matriculado.

      Fuente: Edesur — Habilitación de instalaciones · ENRE Resoluciones 225/2011, 269/2012 y 380/2015 · AEA 90364

    5. En un edificio de propiedad horizontal, una reforma que afecte cañerías comunes, la estructura o la fachada requiere el consentimiento del consorcio conforme al reglamento y al Código Civil y Comercial; conviene consultar la administración antes de empezar.

      Fuente: Código Civil y Comercial de la Nación (Ley 26.994) — argentina.gob.ar · CCyC — propiedad horizontal (arts. 2037 y ss.)

    Preguntas frecuentes

    Lo que suelen preguntarnos.

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