La limpieza es un oficio de entrada rápida y salida difícil
Entrar es fácil: no hace falta título, ni matrícula, ni local, ni habilitación de nadie para tomar tu primera casa. Podés arrancar esta semana. Salir del montón, en cambio, cuesta, y por la misma razón: como la barrera de entrada es baja, hay mucha gente ofreciendo el servicio, y el cliente que no te conoce sólo tiene una cosa para comparar, que es el precio. Todo lo que vas a leer acá apunta a darle otras cosas para comparar.
La segunda idea que conviene fijar desde el día uno es que esto es un negocio, no una changa. Un negocio tiene costos que se miden, precios que se calculan, clientes que se repiten y un dueño que decide a qué le dice que no. Si arrancás pensándolo así, en tres meses tenés agenda. Si arrancás cobrando lo que te ofrecen, en tres meses tenés cansancio y la misma plata.
Vamos en el orden en que conviene resolverlo: los papeles, el equipo, tu costo, el precio y recién ahí los clientes. Cada paso se apoya en el anterior, y saltarse el tercero es lo que hace que muchos trabajen todo el mes para descubrir que no les quedó nada.
1. Los papeles: qué averiguar antes de inscribirte
Esta es la parte donde más se opina y menos se verifica, así que vamos a ser explícitos: acá no vas a encontrar ninguna categoría, ningún tope de facturación, ningún importe de cuota y ninguna fecha. Esos valores se actualizan, y esta guía no es su fuente. Lo que sí te podemos dar es el orden en que conviene averiguarlos, para que cuando entres a AFIP / ARCA —o te sientes con un contador— sepas exactamente qué preguntar.
Antes del orden, la pregunta previa: ¿necesitás inscribirte para empezar? Si vas a limpiar casas de particulares que te pagan en efectivo, podés tomar tus primeros trabajos mientras resolvés el trámite. Pero en el momento en que quieras trabajar con una inmobiliaria, un consorcio, una oficina o cualquier empresa, te van a pedir factura, y ahí la inscripción deja de ser opcional. Como esos son justamente los clientes que mejor pagan y más se repiten, conviene tenerlo resuelto antes de necesitarlo y no al revés.
- Clave fiscal y CUIT. Es el punto de partida de todo lo demás y se hace en el organismo. Averiguá qué documentación te piden y si el trámite lo podés terminar en línea o tenés que ir presencialmente.
- El régimen que te corresponde. Para un independiente que arranca, el régimen simplificado —el monotributo— es la vía habitual. Preguntá si es tu caso y qué otras opciones existen, en vez de asumirlo.
- La actividad, bien elegida. Al inscribirte declarás una actividad. Elegí la que corresponde a servicios de limpieza y no una parecida: es lo que después te habilita a facturarle a una empresa sin que te lo rechacen.
- La categoría, verificada en la fuente. La categoría se determina por parámetros —cuánto facturás en el año y algunos otros—, y tanto los parámetros como los importes se actualizan. Verificá la categoría y los montos vigentes en AFIP / ARCA antes de inscribirte. No tomes el número de una nota, ni de ésta, ni del que te dijo un compañero el año pasado.
- Obra social y aportes. En el régimen simplificado la cuota mensual no es sólo impuesto: también incluye tu aporte jubilatorio y una obra social que elegís al inscribirte. Preguntá cómo se elige y qué pasa si querés cambiarla.
- Recategorización. Si te va bien, vas a facturar más que cuando te inscribiste. Hay instancias periódicas para revisar en qué categoría estás. Averiguá cada cuánto y qué pasa si te pasás sin darte cuenta: eso se resuelve mirándolo a tiempo, no cuando te llega el aviso.
- Tu provincia y tu municipio. El régimen nacional no es todo. Ingresos brutos y algunas habilitaciones dependen de dónde trabajás, y las reglas cambian de una jurisdicción a otra. Consultá en la agencia de rentas de tu provincia y en tu municipio.
Dos aclaraciones para cerrar el tema. La primera: nada de esto es asesoramiento impositivo, y una hora con un contador al principio te cuesta bastante menos que un año de errores acumulados; si tus ingresos son bajos o venís de un programa social, preguntale también si te corresponde algún régimen especial, porque existen y cambian. La segunda: Muovi no gestiona, no verifica ni exige tu inscripción impositiva. Es un trámite tuyo, entre vos y el organismo, y ninguna plataforma te lo resuelve.

2. El equipo: qué es esencial y qué puede esperar
El error más caro del primer mes es comprar todo junto. Vas a gastar en una máquina que quizás no uses en seis meses, cuando esa misma plata te alcanzaba para dos meses de productos y una tarde de publicidad en tu barrio. La regla es simple: comprá lo que el próximo trabajo te exige, no lo que te gustaría tener.
Con esto se arranca a trabajar. Es lo que tenés que poder cargar y llevar a una casa el primer día:
- Productos base. Un desengrasante, un limpiador de baño, un limpiavidrios, un desinfectante y un detergente. Cinco frascos bien elegidos resuelven casi todo; la góndola llena de especialidades es para más adelante.
- Paños de microfibra, separados por color. Uno para baño, otro para cocina, otro para muebles y vidrios. Separarlos por color no es prolijidad: es lo que evita pasar el trapo del inodoro por la mesada, y es de las primeras cosas que un cliente nota.
- Balde, mopa o secador y esponjas. Sumá un cepillo de cerdas duras para juntas y rincones, y esponjas de doble faz.
- Guantes, bolsas de residuo y un rociador vacío. El rociador es para diluir concentrado: rinde muchísimo más que comprar todo listo para usar.
- Seguridad. Guantes siempre, y barbijo y anteojos cuando uses productos fuertes o limpies polvo grueso. Calzado antideslizante: los pisos mojados son el accidente más común del oficio.
Y esto puede esperar sin que pierdas un solo trabajo: aspiradora, escalera alta, pértiga para vidrios en altura, hidrolavadora, máquina lavaalfombras y uniforme impreso. Cada una de esas compras se justifica sola cuando aparece el trabajo que la pide —y no antes—. La aspiradora suele ser la primera en pagarse, porque abre las casas con alfombras y los departamentos amoblados.
Un detalle que cambia la cuenta: en buena parte de los trabajos de hogar los productos los pone el cliente, y así está calculado el trabajo de referencia de las tablas de más abajo. Si los ponés vos, eso es un adicional que se cotiza aparte: no lo regales, porque es plata que sale de tu bolsillo en cada visita.
3. La planilla de costos (y por qué acá no hay precios de insumos)
Acá no vas a encontrar una tabla con lo que sale un balde, una mopa o un litro de lavandina, y es a propósito. Muovi publica precios de servicios, no de productos de limpieza: no tenemos una fuente para eso, y un número inventado te haría planificar sobre arena. Además, cualquier tabla de insumos que publicáramos hoy estaría vencida antes de que la leas, y varía entre el mayorista de tu barrio y el supermercado de la esquina.
Lo que sí te sirve —y encima es tuyo, no un promedio— es la planilla. Hacela una vez, en una hoja o en el celular, y actualizala cada vez que reponés:
- Listá los ítems esenciales y anotá el precio de hoy donde comprás vos. El precio del día, no el que te acordás.
- Separalos en dos columnas: lo que se consume y lo que se amortiza. Productos, bolsas, esponjas y paños se consumen. Balde, mopa, cepillos y aspiradora se amortizan.
- Para lo que se consume, calculá cuántas visitas rinde el envase y dividí. Ese es el costo por visita de ese producto. Es la línea donde más se nota comprar concentrado en vez de listo para usar.
- Para lo que se amortiza, estimá cuántos meses te va a durar, dividí el precio por esos meses y después por las visitas que hacés en el mes.
- Sumá el traslado y el tiempo de viaje. Dos colectivos y una hora de ida y vuelta son parte del costo de esa visita aunque no los pagues en efectivo.
- Sumá tus costos fijos del mes —cuota del régimen simplificado, teléfono, reposición de herramientas— y dividilos por las visitas que hacés al mes.
- El total es tu costo por visita. Restalo de lo que cobrás y lo que queda es lo que le quedó a tu trabajo. Ese número, no la facturación, es el que dice si el negocio funciona.
Cuando tengas la planilla, cronometrá tus primeras cinco visitas de punta a punta, incluyendo el viaje. Con el costo por visita de un lado y las horas reales del otro, ya podés hacer la única pregunta que importa: ¿cuánto tiene que dejarme una visita para que me convenga levantarme a hacerla?
4. Cuánto paga un trabajo de limpieza
Con tu costo en la mano, el paso siguiente es contrastarlo con lo que se paga. Empecemos por la referencia horaria del oficio, que sirve para ubicarte: está entre $6.000 y $13.000 en CABA y GBA, a valores de junio de 2026. Está anclado a esa fecha porque el tipo de cambio que hay detrás está fijado, no actualizado al día.
Es la tarifa horaria de referencia del oficio a valores de CABA, la misma que publican las páginas de precios y la calculadora de tarifa por hora. Los trabajos de limpieza se cotizan casi siempre por visita, no por hora: la hora sirve para entender el piso, no para cotizar.
La tabla de abajo es la que de verdad vas a usar, porque está en la unidad en la que se cotiza el oficio: por visita. Cada fila es un tipo de trabajo con las horas que la calculadora le estima, y cada columna una de las plazas publicadas. Son los mismos rangos que ve un cliente cuando pide un presupuesto en la calculadora de precios de limpieza, leídos de esa misma fuente al construir esta página.
| Tipo de trabajo | CABA y GBA | Córdoba | Rosario |
|---|---|---|---|
| Limpieza de hogar (mantenimiento)3 a 5 horas | $34.000 – $63.000 | $27.500 – $50.500 | $29.000 – $53.500 |
| Limpieza profunda5 a 8 horas | $48.500 – $95.500 | $39.000 – $76.500 | $41.500 – $81.500 |
| Limpieza post obra5 a 8 horas | $48.500 – $95.500 | $39.000 – $76.500 | $41.500 – $81.500 |
| Entrega de departamento / post mudanza6 a 10 horas | $57.500 – $115.500 | $46.000 – $92.000 | $48.500 – $98.000 |
| Limpieza de oficinas3 a 6 horas | $37.000 – $69.500 | $29.500 – $55.500 | $31.500 – $59.000 |
| Limpieza de vidrios y ventanas3 a 6 horas | $37.000 – $69.500 | $29.500 – $55.500 | $31.500 – $59.000 |
Cada rango es el piso del trabajo: una vivienda de 2 ambientes y 50 m² — el tamaño máximo que las reglas de alcance publicadas todavía cotizan a base —, sin extras, sin urgencia y con los productos de limpieza a cargo del cliente. Más ambientes, más metros, extras o urgencia mueven el número hacia arriba, nunca hacia abajo. Valores a junio de 2026.
Valor orientativo, no vinculante. Es un estimado de referencia de mano de obra; el precio final lo define el profesional según el trabajo. Muovi es un marketplace: conecta clientes con profesionales independientes de limpieza, no presta el servicio.
Los rangos son el bruto del trabajo: la referencia de mano de obra que publican las calculadoras de Muovi, y que el cliente le paga al profesional directamente. No es tu ganancia neta: no descuenta la tarifa fija por trabajo completado que corresponde a tu nivel de profesional ni tus propios costos (traslado, productos, herramientas, impuestos). Esa tarifa depende del nivel y se consulta en la página de niveles profesionales. Ver los niveles profesionales y su tarifa.
Si querés esa misma pregunta respondida al revés —cuánto se junta en una semana, en un mes y con cuántos clientes—, est á desarrollada en cuánto gana un limpiador por hora en Argentina, que es la versión de ingresos de esta misma tabla.
5. Cómo poner tus precios sin regalar trabajo
Cotizá por visita, con precio cerrado, no por hora. El cliente sabe cuánto va a pagar antes de que empieces —que es lo que lo hace decidirse— y vos cobrás por el resultado: si con el tiempo hacés la misma casa en menos horas porque tenés método, esa mejora queda de tu lado. Cobrando por hora pasa exactamente lo contrario, y encima le pedís que firme sin saber el total.
Los rangos de la tabla son un piso, no un precio. Están calculados sobre una vivienda de 2 ambientes y 50 m², sin extras, sin urgencia y con los productos a cargo del cliente. Todo lo que se aleje de eso mueve el número hacia arriba. Lo que tenés que preguntar antes de dar un precio:
- Cuántos ambientes, cuántos metros y cuántos baños. Los baños son la parte más lenta de cualquier casa; dos baños no es lo mismo que uno.
- En qué estado está. No es lo mismo mantener una casa que se limpia todas las semanas que entrar por primera vez a una que no se toca hace meses. Si es la primera vez, cotizá una limpieza profunda y después pasá a mantenimiento.
- Qué extras hay. Horno, heladera por dentro, vidrios, cortinas, alfombras, terraza o balcón. Cada uno es tiempo que no está en el precio base: preguntalos uno por uno antes de cerrar, no cuando ya estás adentro.
- Para cuándo lo necesita. Un pedido para mañana te obliga a mover otra cosa de tu agenda. Eso se cobra.
- Quién pone los productos. Si los ponés vos, va aparte del precio del trabajo.
Dejá por escrito qué incluye y qué no antes de empezar. No hace falta un contrato de abogado: un mensaje con el alcance, el precio y la forma de pago evita el noventa por ciento de los malentendidos. Si querés un modelo para copiar y pegar, hay uno armado en la plantilla de presupuesto para limpieza. Y cuando alguien te diga que otro le cobra menos, no bajes el precio: bajá el alcance. "Por ese monto puedo hacerte la cocina y los baños" es una respuesta profesional; regalar la casa entera no lo es.
6. Tus primeros cinco clientes
No hace falta un plan de marketing. Hacen falta cinco frentes moviéndose a la vez durante dos semanas, porque nunca sabés cuál va a responder primero:
- Tu círculo y los grupos del barrio. Avisá con un mensaje claro: qué hacés, en qué zona y cómo te contactan. El primer trabajo casi siempre sale de alguien que ya te conoce.
- Los encargados de edificios. Son el canal más subestimado del oficio: se enteran antes que nadie de quién se muda, quién alquila y quién necesita a alguien. Presentate, dejales tu contacto y volvé a pasar.
- Las inmobiliarias de tu zona. Necesitan departamentos limpios para mostrar y para entregar, y lo necesitan seguido. Es trabajo que se repite y que suele venir con factura.
- Los oficios que terminan obras. Albañiles, pintores, electricistas y plomeros dejan atrás una casa que alguien tiene que limpiar. Dejales tu número: te van a recomendar porque les resuelve un problema a ellos también.
- Donde el cliente ya está pidiendo el servicio. Publicar tu perfil donde la gente ya publicó su tarea te ahorra la parte más difícil, que es aparecer justo cuando alguien busca. Podés ver cómo es trabajar de limpieza con Muovi y qué pedidos llegan en tu zona.
A cada persona que atendés, pedile una reseña apenas terminás, mientras está contenta con el resultado. Y antes de irte, ofrecele la próxima: "¿querés que vuelva en quince días?". Ahí está el verdadero salto del oficio, porque un cliente que vuelve vale muchísimo más que uno suelto. Esta tabla proyecta lo que rinde UN solo cliente de mantenimiento según cada cuánto lo visitás:
| Frecuencia | CABA y GBA | Córdoba | Rosario |
|---|---|---|---|
| semanal4,33 visitas por mes | $147.500 – $273.000 | $119.000 – $219.000 | $125.500 – $232.000 |
| quincenal2,17 visitas por mes | $73.500 – $136.500 | $59.500 – $109.500 | $63.000 – $116.000 |
| mensual1 visita por mes | $34.000 – $63.000 | $27.500 – $50.500 | $29.000 – $53.500 |
Es una proyección: el costo por visita × la cantidad de visitas del mes. Muovi no publica descuentos por recurrencia — la tarifa de un servicio periódico se acuerda directamente con el profesional.
Valor orientativo, no vinculante. Es un estimado de referencia de mano de obra; el precio final lo define el profesional según el trabajo. Muovi es un marketplace: conecta clientes con profesionales independientes de limpieza, no presta el servicio.
Los rangos son el bruto del trabajo: la referencia de mano de obra que publican las calculadoras de Muovi, y que el cliente le paga al profesional directamente. No es tu ganancia neta: no descuenta la tarifa fija por trabajo completado que corresponde a tu nivel de profesional ni tus propios costos (traslado, productos, herramientas, impuestos). Esa tarifa depende del nivel y se consulta en la página de niveles profesionales. Ver los niveles profesionales y su tarifa.
Leelo como lo que es: un solo cliente, no tu ingreso. Sirve para dimensionar cuántos clientes fijos necesitás para llenar la semana, y para entender por qué conviene pelear por la recurrencia más que por el precio. Si querés el detalle de cada canal, con qué decir y cuándo insistir, está en cómo conseguir clientes de limpieza.
7. Cuándo conviene especializarte
Al principio conviene tomar de todo: es la forma de ganar horas y de descubrir qué se te da mejor. Pero mirá otra vez la tabla de la sección 4, fila por fila, porque ahí está la conversación que casi nadie tiene. Tomando el trabajo de referencia, una limpieza de hogar (mantenimiento) se estima en 3 a 5 horas, mientras que una limpieza post obra se estima en 5 a 8 horas y una entrega de departamento / post mudanza se estima en 6 a 10 horas. Cruzá esas filas con sus columnas y vas a ver que no sólo son más horas: son bandas distintas.
Eso no significa que tengas que arrancar por ahí. Significa que son trabajos con otro perfil, y conviene entender cuál antes de decidir:
- Post obra. Polvo fino que vuelve a asentarse, restos de material, pintura y adhesivo pegados, a veces trabajo en altura. Pide más equipo y más resistencia física, y llega por un canal distinto: constructores, arquitectos y maestros mayores de obra, donde hay bastante menos gente ofreciéndose que en limpieza de hogar.
- Entregas de departamento. El trabajo que exige más detalle, porque hay alguien mirando para devolver o retener un depósito. Viene de inmobiliarias y de gente que se muda, y una vez que una inmobiliaria confía en vos, se repite solo.
- Oficinas. Menos exigente por visita, pero contratos periódicos y horarios fijos, muchas veces temprano o de noche. Es la especialidad que más estabiliza una agenda, y la que más suele pedir factura.
El camino razonable es escalonado: armá agenda con mantenimiento, sumá una post obra cuando alguien te la ofrezca y tengas con qué hacerla, y recién después decidí si te querés dedicar a eso. Especializarte antes de tener clientes es quedarte esperando un trabajo que todavía no sabés conseguir.
Arrancá con la agenda llena, no con el teléfono en la mano
Repasemos: papeles averiguados en la fuente, un kit chico y bien elegido, tu costo por visita en una planilla, un precio cerrado contrastado contra los rangos publicados y cinco frentes de clientes moviéndose. Con eso ya no estás probando suerte: estás abriendo un negocio. Lo único que falta es que te encuentren, y ésa es la parte que no conviene dejar librada al boca en boca. En Muovi armás tu perfil, mostrás los trabajos que hiciste y recibís pedidos de clientes de tu zona que ya publicaron su tarea. Sin suscripción y sin obligación.
