Ilustración de una mano accionando una llave térmica en un tablero eléctrico con varias llaves
    Precios de referencia · CABA 2026

    ¿Cuánto cuesta cambiar una térmica?

    Cambiar una llave térmica es uno de los trabajos eléctricos más frecuentes del hogar: la pieza es chica, pero está en el punto más sensible de la instalación. El precio depende de cuántas térmicas se cambian, de cómo está armado el tablero y de si hace falta averiguar primero por qué la que tenías dejó de funcionar. Acá te dejamos los rangos de referencia 2026 en CABA, qué incluye el trabajo y qué conviene pedirle al electricista antes de que empiece.

    Precio de referencia en 2026

    Cambiar una llave térmica o un disyuntor ronda los $24.000 a $39.000 por unidad de mano de obra según la página de precios de electricista, y la tabla regional de esa misma página lo ubica en un rango de $28.000 a $55.000 en CABA, donde la hora de oficio es más cara que en el interior. La térmica en sí es un material: se compra aparte salvo que el profesional aclare que va incluida.

    A ese número hay que sumarle, cuando corresponde, la visita técnica o diagnóstico: $25.000 a $45.000 en CABA, un valor que muchos electricistas descuentan del trabajo si finalmente los contratás. Si el tablero está para reordenar entero, el armado de un tablero principal de hasta seis circuitos —con disyuntor diferencial y térmicas— ronda los $180.000 a $420.000 de mano de obra, con los componentes cotizados aparte.

    Ilustración de una lista de verificación en un anotador, con el primer ítem tildado, junto a un lápiz

    Qué incluye el trabajo

    Un cambio de térmica prolijo no es solamente sacar una pieza y poner otra. En un presupuesto bien armado suele entrar:

    • Corte y verificación previa. Se corta la alimentación general y se comprueba ausencia de tensión antes de abrir el tablero.
    • Identificación del circuito. Saber qué alimenta esa térmica —luces, tomas, cocina, aire— define el amperaje correcto de la pieza de reemplazo.
    • Reemplazo y ajuste de bornes. El punto donde más fallas aparecen: un borne flojo recalienta y vuelve a dar problemas al poco tiempo.
    • Prueba con carga. Se vuelve a dar tensión y se prueba el circuito encendiendo lo que cuelga de esa térmica, no solo levantando la llave.
    • Rotulado del tablero. Dejar identificado qué corta cada llave cuesta cinco minutos y te ahorra la próxima urgencia a oscuras.

    Térmica, disyuntor y diferencial: no son lo mismo

    Es la confusión más común y cambia el diagnóstico. La llave térmica protege la instalación: corta cuando un circuito consume más de lo que el cable aguanta o cuando hay un cortocircuito. El disyuntor diferencial protege a las personas: corta cuando detecta que se está fugando corriente a tierra, por ejemplo a través de un artefacto mojado. Un tablero completo tiene las dos cosas, y en mano de obra se cotizan parecido.

    Esa diferencia también decide qué página te conviene leer. Si lo que querés es reemplazar la pieza, estás en la correcta. Si en cambio lo que te pasa es que el disyuntor te salta una y otra vez, primero hay que encontrar la causa: cambiar la llave sin buscar la falla es tirar plata, porque el problema vuelve.

    Cuándo conviene cambiar la térmica

    Hay señales bastante claras de que la pieza terminó su vida útil o quedó chica para lo que hoy tenés enchufado:

    • La llave no engancha: la subís y vuelve a caer sola aunque no haya nada conectado en ese circuito.
    • La térmica o los cables que llegan a ella están tibios, decolorados o con olor a quemado.
    • Sumaste consumo fuerte —un aire, un termotanque eléctrico, un horno— y desde entonces salta seguido aunque todo funcione bien.
    • El tablero es muy viejo, con llaves de porcelana o fusibles, y no tiene disyuntor diferencial.
    • Vas a hacer una reforma o a sumar bocas nuevas —cada boca ronda los $35.000 a $75.000 en CABA— y conviene aprovechar el mismo viaje.

    De qué depende el precio final

    Dos presupuestos por el mismo trabajo pueden diferir bastante, y casi siempre por estos motivos: la cantidad de térmicas a reemplazar (la segunda y la tercera salen proporcionalmente menos que la primera, porque el viaje y la puesta fuera de servicio ya están hechos); el estado del tablero, porque uno sin riel DIN o con cableado empalmado obliga a rehacer el montaje; la accesibilidad, ya que un tablero embutido en un pasillo estrecho o en altura lleva más tiempo; y el horario, dado que una salida nocturna o de fin de semana se cotiza con recargo.

    Si el electricista sospecha que el problema no es la térmica sino el circuito, la detección de falla o cortocircuito se cotiza como un ítem propio: $45.000 a $95.000 por intervención. Es plata bien gastada cuando la llave salta sin patrón claro.

    Qué tiene que dejarte el profesional

    • Presupuesto separado por mano de obra y materiales. Así podés comparar dos cotizaciones sin adivinar qué incluye cada una.
    • Marca, modelo y amperaje de lo que instaló. Anotalo: si más adelante hay que reponer, ya sabés qué pedir.
    • El tablero rotulado. Qué corta cada llave, escrito en la tapa o en una etiqueta.
    • Qué quedó pendiente. Si vio un cable recalentado, una boca sin tierra o un circuito sobrecargado, tiene que quedar por escrito aunque no lo arregle hoy.

    Sobre credenciales: para trabajos sobre el tablero conviene un electricista matriculado. Qué es la matrícula, quién la otorga y cómo verificarla lo desarrollamos en la guía de electricista matriculado en CABA. Y si el trabajo es parte de una obra que después hay que declarar, el certificado DCI de COPIME tiene su propia guía con precios y trámite.

    Cuánto tarda y cómo prepararte

    El reemplazo de una térmica es un trabajo corto: en un tablero ordenado y accesible suele resolverse en menos de una hora, y con dos o tres llaves a cambiar el viaje sigue siendo el mismo. Lo que estira los tiempos es lo que viene antes: identificar qué alimenta cada circuito en una instalación sin rotular puede llevar tanto como el cambio en sí. Si además hay que buscar una falla, la visita puede irse a media mañana.

    Para que el profesional aproveche el viaje, tenés dos cosas que podés preparar. La primera es información: anotá qué llave salta, en qué momento del día pasa, si coincide con encender algo en particular y hace cuánto empezó. La segunda es acceso: dejá despejado el frente del tablero —muchos están detrás de un mueble o dentro de un placard— y avisá en casa que va a haber un corte de luz de un rato. Si el tablero está en un espacio común del edificio, consultá antes con la administración cómo se pide el acceso, porque esa gestión suele demorar más que el arreglo.

    Y una recomendación que vale para cualquier trabajo eléctrico: pedí el presupuesto antes de que empiece, no cuando termina. Con el rango de referencia de esta página ya tenés con qué comparar.

    Señales de alerta antes de contratar

    • Te dan un precio cerrado por teléfono sin preguntar qué tablero tenés ni cuántas llaves hay que tocar.
    • Proponen poner una térmica de más amperaje para que “deje de saltar”, sin revisar el cable del circuito.
    • No cortan la alimentación general antes de abrir el tablero.
    • Se niegan a dejar el detalle del trabajo por escrito o a mostrar qué componente colocaron.

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